Las políticas comunicacionales como Estrategia de Guerra (Conflicto por el esequibo)
- Jorge Rodriguez
- 12 dic 2023
- 13 Min. de lectura
Actualizado: 18 dic 2023

Resumen
Las políticas comunicaciones son una herramienta estratégica para alcanzar objetivos internos e internacionales, y esta se ha convertido en un arma para desarrollar las llamadas guerras no convencionales. Las políticas comunicaciones son una herramienta de guerra usada en la disputa Venezuela-Guyana y en el siguiente articulo hablaremos sobre las definiciones, el uso interno, el uso histórico en los conflictos de las políticas de comunicación, y como estos causan sesgos cognitivos, además disertaremos sobre los tipos de políticas comunicacionales usados en el conflicto por el esequibo.
¿Que son las políticas comunicacionales como herramienta?
La comunicación es un fenómeno que implica la producción, la circulación y la recepción de mensajes que construyen sentidos, valores y representaciones sobre la realidad. La comunicación, por tanto, no es un mero instrumento de transmisión de información, sino una práctica que tiene implicaciones políticas, culturales y económicas. La comunicación, además, es una forma de poder, que puede ser ejercido, resistido o transformado por los diferentes actores sociales.
En este sentido, las políticas comunicacionales son el conjunto de normas, principios, estrategias y acciones que regulan, orientan y promueven el desarrollo de la comunicación en una sociedad determinada. Las políticas comunicacionales expresan los intereses, las visiones y los proyectos de los grupos hegemónicos o dominantes, pero también pueden ser objeto de disputa, crítica y propuesta por parte de los grupos subalternos o alternativos.
Las comunicaciones son un elemento clave para el funcionamiento de las sociedades modernas, ya que permiten el intercambio de información, conocimiento, cultura y opinión entre los diversos actores sociales. Sin embargo, las comunicaciones no son neutrales ni libres de conflictos, sino que están sujetas a las influencias de los intereses políticos, económicos y culturales de quienes las producen, distribuyen y consumen. Por ello, es necesario estudiar las políticas comunicacionales que regulan y orientan el desarrollo de los medios de comunicación y las tecnologías de la información y la comunicación en cada contexto histórico y geográfico.
¿Cuáles son los aspectos más relevantes para comprender las comunicaciones y la creación de políticas comunicaciones en Latinoamérica?
Uno de los aspectos más relevantes para comprender las comunicaciones y las políticas comunicacionales en Latinoamérica y Venezuela es el contexto histórico y social en el que se han desarrollado.
Latinoamérica ha sido una región marcada por la colonización, la dependencia, la desigualdad, la exclusión y la violencia, lo que ha afectado también al ámbito comunicacional. Durante gran parte del siglo XX, los medios de comunicación en Latinoamérica estuvieron dominados por grupos económicos y políticos que los usaban como instrumentos de poder, propaganda e ideología, al servicio de sus propios intereses y en detrimento de los derechos y las necesidades de las mayorías populares.
Asimismo, los medios de comunicación latinoamericanos se vieron sometidos a la influencia y la presión de los centros hegemónicos de producción y difusión de información y cultura, especialmente de Estados Unidos y Europa, que imponían sus modelos, sus valores y sus agendas a las audiencias locales. En este contexto, surgieron diversas iniciativas y movimientos sociales que buscaron resistir, denunciar y transformar la situación comunicacional en Latinoamérica, desde una perspectiva crítica, emancipadora y participativa. Estas iniciativas se expresaron en propuestas teóricas, como la teoría de la dependencia, la escuela de Frankfurt, la pedagogía del oprimido o la comunicación para el desarrollo; en experiencias prácticas, como el cine militante, la radio popular, la televisión comunitaria o los medios alternativos; y en proyectos políticos, como el socialismo del siglo XXI, el buen vivir, el ALBA o la UNASUR.
¿Cómo han sido las políticas comunicacionales en Venezuela en un contexto interno-conflictivo?
Venezuela es un país que ha experimentado importantes cambios en el ámbito de las comunicaciones y las políticas comunicacionales en las últimas décadas. Desde el gobierno venezolano se ha impulsado una estrategia de hegemonía comunicacional que busca imponer su propia versión de los hechos y restringir los medios independientes y críticos.
Según la politóloga y periodista Paola Bautista de Alemán, esta estrategia se basa en el desarrollo de un desmesurado aparato comunicacional del Estado, que incluye la creación y el control de medios públicos, comunitarios y alternativos, la ampliación y densificación de las redes de telecomunicaciones, el uso de la propaganda y la censura, y la aplicación de leyes y normas que limitan la libertad de expresión y el derecho a la información.
Entre estas leyes y normas se destaca la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, conocida como Ley Resorte, que establece sanciones administrativas y penales para los medios que difundan contenidos que atenten contra la seguridad nacional, la paz pública, la salud mental o la moral pública, entre otros criterios ambiguos y subjetivos. Asimismo, se encuentra la Ley del Sistema Bolivariano de Comunicación e Información (SIBCI), que regula la gestión de los servicios públicos de radio, televisión, rotativos y multimedios, adscritos al Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información.
Estas leyes han sido denunciadas por organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la OEA, que han señalado que violan los principios de pluralismo, diversidad y no discriminación en el acceso a la información. Además, han alertado sobre el hostigamiento físico, verbal y judicial que sufren los periodistas y los medios que se oponen al gobierno, así como el cierre, la confiscación y la expropiación de medios privados.
Ante este panorama, los medios independientes y críticos han tenido que recurrir a otras plataformas y formatos para difundir sus contenidos, como el internet, las redes sociales, los podcasts, los blogs y los medios digitales. Sin embargo, estos también enfrentan obstáculos como la falta de recursos, la inseguridad jurídica, los ataques cibernéticos, el bloqueo de páginas web y la escasez de servicios básicos como la electricidad y el acceso a internet.
Por otro lado, el gobierno venezolano ha promovido la participación popular y la transformación socioterritorial a través de las mesas técnicas de telecomunicaciones, que son instancias de organización comunitaria que gestionan proyectos de comunicación e información en sus localidades. Estas mesas técnicas cuentan con el apoyo del Estado para la instalación y el mantenimiento de infraestructura tecnológica, así como para la capacitación y la formación de sus integrantes.
Según un estudio de la Universidad Central de Venezuela, las mesas técnicas de telecomunicaciones han contribuido a la democratización de las TIC, al fortalecimiento de la identidad y la cultura local, y al desarrollo de la comunicación popular y alternativa.
La guerra comunicacional, ha sido una bandera política que ha hondeado tanto el presidente Hugo Chávez, como el actual presidente Nicolas Maduro, donde estratégicamente, y a lo largo de los años, ha ocupado espacios importantes en las comunicaciones tradicionales y protege fervientemente los intereses en la instauración de un Estado basado en las ideologías que practican, así que efectivamente las comunicaciones son un elemento estratégico para generar y promover matrices de opiniones, defensa y ataques políticos.
¿Que son las políticas comunicacionales en términos de guerra?
La comunicación es un campo de disputa, querella y controversia en las sociedades actuales, especialmente en aquellas que atraviesan conflictos políticos, sociales y económicos. En contextos de guerra, las políticas comunicacionales adquieren una relevancia estratégica, pues se convierten en un campo de batalla donde se libran luchas simbólicas por la definición de la verdad, la legitimidad y la identidad. La guerra no es solo un enfrentamiento armado, sino también un enfrentamiento discursivo, donde se busca persuadir, movilizar, desinformar, deslegitimar o silenciar al adversario. La guerra, como dijo Clausewitz, es la continuación de la política por otros medios, y la comunicación es uno de esos medios.
Así, podemos distinguir diferentes tipos de políticas comunicacionales en términos de guerra, según el objetivo, el enfoque y el alcance que tengan. Algunos ejemplos son:
Políticas comunicacionales de defensa: son aquellas que buscan proteger la soberanía, la seguridad y la integridad de un país o una región frente a amenazas externas o internas. Estas políticas comunicacionales se basan en el fortalecimiento de la identidad nacional, el patriotismo, la unidad y la resistencia. Un ejemplo de este tipo de políticas comunicacionales es el que desarrolló el gobierno de Venezuela durante el golpe de Estado de 2002, que fue resistido y revertido por la movilización popular y el apoyo de los medios públicos y comunitarios.
Políticas comunicacionales de ataque: son aquellas que buscan debilitar, desestabilizar o derrocar a un gobierno, un régimen o un sistema político considerado como enemigo o adversario. Estas políticas comunicacionales se basan en la generación de matrices de opinión, la manipulación de la información, la propaganda y la guerra psicológica. Un ejemplo de este tipo de políticas comunicacionales es el que desarrolló Estados Unidos durante la invasión a Irak en 2003, que se basó en la difusión de falsas acusaciones sobre la posesión de armas de destrucción masiva por parte del gobierno de Saddam Hussein.
Políticas comunicacionales de contrataque: son aquellas que buscan contrarrestar, denunciar o desmontar las políticas comunicacionales de ataque de los enemigos o adversarios. Estas políticas comunicacionales se basan en la verificación, la contrastación, la contextualización y la difusión de la información, así como en la defensa de los derechos humanos, la democracia y la paz. Un ejemplo de este tipo de políticas comunicacionales es el que desarrolló el gobierno de Siria durante la guerra civil que inició en 2011, que se basó en la exposición de las violaciones, las injerencias y las falsedades de los grupos armados opositores y sus aliados internacionales.
¿Como ha influido las políticas comunicacionales en los diferentes contextos de guerra que ha vivido la humanidad en el siglo XX y XXI?
La primera mitad del siglo XX estuvo caracterizada por las dos guerras mundiales (1914-1918 y 1939-1945), en las cuales el impresionante avance tecnológico alrededor del desarrollo de armas cada vez más letales tuvo como resultado un grado de violencia desconocida hasta entonces. En estos años surgieron las armas de destrucción masiva que, siendo inicialmente químicas, evolucionaron hasta llegar a los artefactos nucleares de Hiroshima y Nagasaki.
Las políticas comunicacionales que se desarrollaron en estas guerras tuvieron como objetivo principal movilizar a las poblaciones de los países beligerantes, generar apoyo a la causa nacional, y desmoralizar al enemigo. Para ello, se emplearon diversos medios de comunicación, como la prensa, la radio, el cine, los carteles, los folletos y los discursos. Estos medios se utilizaron para difundir propaganda, censurar información, manipular imágenes, crear mitos y estereotipos, y fomentar el odio y el miedo.
Un ejemplo de estas políticas comunicacionales fue el uso que hizo el régimen nazi de la radio y el cine como instrumentos de adoctrinamiento y control social. El ministro de propaganda, Joseph Goebbels, diseñó una estrategia de comunicación que buscaba exaltar el liderazgo de Hitler, el ideal de la raza aria, el antisemitismo, el expansionismo y el militarismo. Para ello, se crearon emisoras de radio y se distribuyeron receptores de bajo costo entre la población, se produjeron películas de propaganda y se organizaron proyecciones masivas, y se organizaron actos públicos y ceremonias espectaculares.
La segunda mitad del siglo XX estuvo marcada por la Guerra Fría (1947-1991), en la cual las naciones se dividieron en dos bloques liderados por Estados Unidos y la Unión Soviética, que, no estando dispuestos a enfrentarse en una guerra nuclear, dirimieron sus intereses en los países periféricos. Hasta la caída del Muro de Berlín (1989), las guerras revolucionarias y de descolonización fueron una constante, dando lugar al surgimiento de lo que más tarde se conocería como conflictos de baja intensidad.
Las políticas comunicacionales que se implementaron en esta época tuvieron como objetivo principal influir en la opinión pública mundial, generar apoyo o rechazo a los diferentes modelos políticos y económicos, y desacreditar o legitimar a los actores involucrados en los conflictos locales. Para ello, se emplearon diversos medios de comunicación, como la televisión, el teléfono, el satélite, el fax, el correo electrónico y el internet. Estos medios se utilizaron para difundir información, desinformación, contra-información, rumores, filtraciones, espionaje, sabotaje y guerra psicológica.
Un ejemplo de estas políticas comunicacionales fue el uso que hizo Estados Unidos de la televisión y el internet como instrumentos de intervención y dominación. El gobierno estadounidense diseñó una estrategia de comunicación que buscaba promover el capitalismo, el liberalismo, el individualismo, el consumismo y el americanismo. Para ello, se crearon cadenas de televisión y se distribuyeron programas de entretenimiento y noticias entre la población, se produjeron películas de Hollywood y se organizaron festivales de cine, y se desarrollaron redes sociales y plataformas digitales.
La primera década del siglo XXI estuvo caracterizada por la guerra contra el terrorismo (2001), en la cual Estados Unidos y sus aliados lanzaron una serie de intervenciones militares en diferentes países, como Afganistán, Irak, Libia y Siria, con el pretexto de combatir el extremismo islámico y las armas de destrucción masiva. En estos años surgieron nuevos actores y medios de comunicación, como las organizaciones terroristas, los grupos insurgentes, los movimientos sociales, los hackers, los activistas, los periodistas ciudadanos, los medios alternativos y los medios digitales.
Las políticas comunicacionales que se han desarrollado en esta época tienen como objetivo principal persuadir, movilizar, desinformar, deslegitimar o silenciar al adversario, pero también informar, denunciar, resistir, proponer o dialogar con el otro. Para ello, se emplean diversos medios de comunicación, como el celular, la cámara, el drone, el podcast, el blog, el video, el meme, el hashtag y el streaming. Estos medios se utilizan para difundir mensajes, imágenes, sonidos, testimonios, evidencias, narrativas, emociones y valores.
Un ejemplo de estas políticas comunicacionales es el uso que hacen las organizaciones terroristas del internet y las redes sociales como instrumentos de reclutamiento, propaganda y acción. Estas organizaciones diseñan una estrategia de comunicación que busca exaltar el fundamentalismo, el martirio, la violencia, el odio y el miedo. Para ello, crean sitios web y cuentas en redes sociales, producen videos y audios de alta calidad, y organizan ataques cibernéticos y mediáticos.
¿Que son los sesgos cognitivo nacidos de la autoridad mediática?
Los sesgos cognitivos son distorsiones o errores en el procesamiento de la información, que nos llevan a tomar decisiones o emitir juicios que no se ajustan a la realidad o a la lógica. Uno de los factores que puede influir en los sesgos cognitivos es la autoridad mediática, es decir, el grado de credibilidad, confianza y prestigio que se le otorga a una fuente de información, como un medio de comunicación, un periodista, un experto, un líder de opinión, etc. La autoridad mediática puede afectar a la forma en que percibimos, interpretamos y evaluamos la información que recibimos, así como a la forma en que expresamos nuestra opinión al respecto.
Un ejemplo de sesgo cognitivo influenciado por la autoridad mediática es el sesgo de autoridad, que consiste en aceptar o rechazar una información o una opinión en función de la fuente que la emite, sin tener en cuenta la evidencia o el razonamiento que la sustenta. Este sesgo puede llevarnos a creer ciegamente lo que nos dice una fuente que consideramos autorizada, o a desconfiar o ignorar lo que nos dice una fuente que consideramos no autorizada, sin aplicar un pensamiento crítico.
¿Qué consecuencias ha tenido la concentración mediática y la globalización de la información en la configuración de la opinión pública y la legitimación de los actores involucrados en los conflictos armados?
La concentración mediática y la globalización de la información favorecen la imposición de una agenda única, dominante y excluyente, que define qué temas son relevantes, cómo se presentan y qué enfoques se adoptan. Esta agenda, que responde a los intereses de los grupos hegemónicos, puede ignorar, distorsionar o deslegitimar las voces, las demandas y las propuestas de los grupos subalternos o alternativos, así como de las víctimas de la guerra.
La concentración mediática y la globalización de la información dificultan el acceso, la circulación y la diversidad de la información, lo que limita el derecho a la información y la libertad de expresión de los ciudadanos y de los medios de comunicación. Esta situación puede generar desinformación, desconfianza, apatía y alienación en el público, así como vulnerar el principio de pluralismo, que es esencial para la formación de una opinión pública informada, crítica y participativa.
La concentración mediática y la globalización de la información influyen en la construcción de la imagen, la reputación y la credibilidad de los actores involucrados en el conflicto armado, tanto a nivel nacional como internacional. Esta imagen, que puede ser positiva o negativa, puede afectar la legitimación o la deslegitimación de sus acciones, decisiones y demandas, así como su capacidad de negociación, cooperación y paz.
La concentración mediática y la globalización de la información también ofrecen oportunidades y desafíos para la comunicación en términos de guerra, pues permiten el surgimiento y el fortalecimiento de nuevos actores y medios de comunicación, como los medios alternativos, los medios digitales, los periodistas ciudadanos, los activistas, los hackers, entre otros. Estos actores y medios pueden aprovechar el potencial de las nuevas tecnologías para difundir información, denuncia, resistencia y propuesta, así como para generar redes, alianzas y movimientos sociales que promuevan la paz.
¿Qué tipos de políticas comunicacionales se están implementando en el conflicto Guyana-Venezuela?
Según algunos analistas, las políticas comunicacionales que se están implementando en función de guerra para el conflicto Guyana-Venezuela se pueden clasificar en cuatro tipos:
Políticas comunicacionales de defensa: Este tipo de políticas comunicacionales es el que ha desarrollado Venezuela, que ha reivindicado su reclamo histórico sobre el Esequibo, ha denunciado la injerencia de Estados Unidos y otras potencias en el conflicto, y ha convocado a un referendo consultivo para crear un nuevo estado en la zona.
Políticas comunicacionales de ataque: Este tipo de políticas comunicacionales es el que ha desarrollado Guyana, que ha defendido su soberanía sobre el Esequibo, ha acusado a Venezuela de violar el derecho internacional y los acuerdos vigentes, y ha buscado el apoyo de la Corte Internacional de Justicia y de otros países de la región.
Políticas comunicacionales de contrataque: Este tipo de políticas comunicacionales es el que ha desarrollado la oposición venezolana, que ha cuestionado la legitimidad y la legalidad del referendo consultivo impulsado por el gobierno, ha alertado sobre el riesgo de una escalada militar y diplomática, y ha propuesto una solución pacífica y negociada del conflicto.
Conclusión
En contexto nacional e internacional, las comunicaciones y las políticas de comunicación han sido a lo largo de los años un elemento fundamental para crear las estrategias políticas y beligerantes para la imposición de dogmas, o formas de pensamiento unificado, han sido el acompañante ideal para llegar, mantener o desafiar el poder.
Como pudimos observar en el desarrollo de este artículo, en el plano interno venezolano, el Gobierno ha desarrollado políticas hegemónicas en las comunicaciones, replicando los modelos establecidos internacionalmente por sus contrapartes políticas, aprovechando los principios de soberanía, así bien, otros países en distintas latitudes, han tenido en menor o mayor medida el fomento de las comunicaciones en función de una inclinación política u otra.
Las políticas comunicacionales como forma de guerra no convencional, es una realidad presente en los últimos dos siglos, y se ha acentuado mas después la llegada de la globalización. Estas políticas tienen muchos fines, incluidos crear matrices de opiniones, rechazos a grupos, xenofobia, entre otros elementos que pueden ser determinantes para allanar el camino para excusar la intervención armada, fomentar la disuasión en función de explicar la superioridad bélica, o bien para disminuir o aumentar la moral de un pueblo o cuerpo militar.
En lo que respecta a las políticas relacionadas al conflicto Venezuela-Guyana, existen elementos que se toman en cuenta en función de ambas partes, y deja entre ver los intereses geopolíticos e ideológicos de las grandes potencias, cuando se aprovechan de las posiciones ideológicas para minimizar los asuntos de Estados que se discuten en estos puntos, pues, vemos una posición generalizada en los países latinoamericanos dando la espalda a nuestra nación, solo para fijar posiciones políticas, y generar matrices de opiniones basados en estos asuntos, donde se refugian en el principio de territorialidad, asumiendo una posición de reconocer el laudo de parís de 1899, que es abiertamente declarado por las partes como nulo, mostrando una postura de injerencia en el conflicto, asumiendo que el territorio es de Guyana y por consiguiente el gobierno nacional de Venezuela intenta invadir territorio guyanés.
Esta matriz de opinión, crea un sesgo cognitivo referente al tema, que aunado al rechazo que existe al régimen, y la xenofobia sistemática en algunos gobiernos internos de cada nación, va formando las bases para que el sensacionalismo y va generando “excusas” dentro del marco del derecho internacional, el derecho de guerra y la doctrina Monroe para crear un escenario de guerra.
Sin embargo, la posición estratégica de Venezuela sigue la doctrina bolivariana de libertad, y plantea un escenario novísimo donde el mandato originario desconoce la monopolización de la justicia internacional, por cuanto asumen una posición regional de defensa en sus políticas comunicacionales, y de ataque en lo que respecta al escenario global, por cuanto estratégicamente en lo que respecta al ámbito regional deben asumir una posición de desescalada militar, y fomentar el desarrollo de políticas publicas de proteccionismo y civilidad, cambiando y variando constantemente el tono de discurso, y buscando aliados diplomáticos para cambiar posturas internacionales frente al conflicto, además de establecer la mayor cantidad de escenarios de riesgos, para poder mejorar sus políticas comunicacionales. Sin duda, es un gran desafío mediático, y de generación de políticas comunicacionales lo que se presenta hoy en día para el Estado venezolano, que hoy gracias a la democratización de la información todos tenemos la responsabilidad de agregar nuestro grano de arena en pro de la verdad.
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Abg. Jorge Armando Rodrguez H.
@ConsultorFDX




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